Como si tratara de una negociación por la venta de un auto usado, los taxistas "arrojaron" en la mesa el primer número: $ 7, dijeron en relación al precio que debería costar la bajada de bandera. La respuesta de los concejales fue un rotundo no. Luego bajaron sus pretensiones y solicitaron un importe de $ 5. También la respuesta fue negativa. Cuando finalizó el tire y afloje, el nuevo valor de la tarifa quedó fijado -aunque extraoficialmente- en $ 4,50, y los sindicalistas se fueron de la reunión de ayer con la sensación de que les "hicieron precio" a los concejales que integran la comisión de Transporte.
Si bien todavía resta que el grupo de trabajo integrado por los ediles Esteban Dumit (PJ), Luis Marcuzzi (PJ), Javier Morof (PJ), José Luis Avignone (UCR) y Sandra Manzone (Coalición Cívica) firmen el dictamen el próximo martes, por fuera de micrófono confirmaron que la bajada de bandera pasará de $ 3,50 a costar $ 4,50; es decir, un 30% más. En tanto, la caída de la ficha cada 100 metros será de $ 0,38 (hoy en $ 0,26).
El encuentro de ayer había sido programado para las 10.30, pero por desavenencias entre las tres agrupaciones de taxistas, la reunión comenzó una hora más tarde. Sucede que un sector gremial había planteado, previamente, que el cónclave se llevara a cabo con cada una de las partes, pero por separado. Como la propuesta no prosperó, los dirigentes Antonio "Chavo" Rodríguez (Atiat), Julio Rodríguez (Federación de Conductores de Taxis) y Carlos Pizarro (Federación de Peones de Taxis) debieron dejar momentáneamente sus diferencias de lado y presentar juntos sus iniciativas.
En el hall de entrada a la sala de reuniones, LA GACETA pudo seguir de cerca el encuentro. En algunos pasajes de la reunión, la conversación entre las partes se tornó tensa. "Si no nos van a dar una bajada de $ 7, que sea $ 5 entonces. Necesitamos cubrir los gastos fijos que van en constante aumento por la inflación", planteó el dirigente Julio Rodríguez. Inmediatamente intervino Pizarro, representante de los peones de taxis. "Les pedimos una tarifa de $ 5 porque sabemos que ustedes (los concejales) recién van a querer aprobar un nuevo aumento dentro de un año. ¿O acaso nos van a dar otro en seis meses?, desafió Pizarro.
El encargado de responder ese planteo fue el alperovichista Marcuzzi. El edil explicó que el índice inflacionario anual no supera el 30%, por consiguiente, el incremento de la tarifa no debería ser mayor a ese porcentaje. "¡Pero tenemos muchos gastos fijos...!", interrumpió Antonio Rodríguez, de Atiat. "¡Dejame hablar "Chavo"! ¡Dejame hablar "Chavo"! ¡Dejame hablar "Chavo"!, gritó tres veces Marcuzzi, visiblemente ofuscado.
Cuando promediaba la reunión, ingresó a la sala de situación el presidente del Concejo, Ramón Santiago Cano. Se sentó al lado de Dumit y segundos después pidió hacer uso de la palabra. "Muchachos, sabemos que hace un año que trabajan con la misma tarifa y un incremento van a tener. La comisión de Transporte va a analizar el pedido", expresó. Minutos después, los representantes vecinales decidieron pasar a un cuarto intermedio hasta el martes.
Está previsto que ese día, los concejales firmen el dictamen de comisión para que el incremento de la bajada de bandera sea tratado en la sesión prevista para el jueves próximo.